DIARIO DE UN BITCOIN | ¿Por qué salgo corriendo de Pacífico Seguros?

Si me decías hace un año exacto, que me salga de Pacífico Seguros para invertir en una criptomoneda, te hubiera contestado que estabas loco. “Esas monedas son de juguete”, te hubiera respondido y tras dar dos respiraciones hubiera agregado “no hay cosa más segura que un seguro de vida que te de renta”.

Y lo hubiera dicho de corazón. Desde que mi mamá me torturaba con invertir en un seguro de Salud, yo elegí a Pacífico. Como reportera de economía tuve la oportunidad de conocer más de cerca a la empresa y me inspiraba confianza. Me inscribí allí y mi primera gran inversión en mi vida fue pagar esa póliza a pesar de mis magros ingresos. Esto se podía resumir en una frase, misia pero contenta.

Cuando mis ingresos me lo permitían, mi realidad me presentaba la triste situación que muy pocas empresas colocaban a sus trabajadores en planilla y por lo tanto no tendría acceso a una pensión decente. El sistema de pensiones estaba recién estaba en pañales y no confiaba que pasara la adolescencia. Veía cómo en otros países metían mano a esos fondos, de igual manera como aquí había pasado con el FONAVI. ¿Dónde meter mi plata? Era mi gran duda.

Pacífico me presentó como propuesta un seguro de vida y renta. Para ahorrar con un horizonte, en un lugar más seguro (¿cuándo le metieron mano a una aseguradora?) y con buena tasa. Así que volví al estado de misia, pero contenta, teniendo la certeza que desde el momento que firme el documento valía más muerta que viva y cuando sea viejita podría darme mis gustos.

Cuando me casé y estuve embarazada, conversamos con mi esposo para tener una póliza para Gabriel a pesar de que él contaba con una EPS. Pacífico me orientó y lo coloque como un adicional a mi póliza central. Por años pagamos ambas cosas a la vez, dado que en esos momentos Gabriel estaba 100% cubierto por haber nacido bajo la póliza de Pacífico y aún no existía la ley que te permite transferir preexistencias. Esto significó un gran golpe para nuestro bolsillo familiar, pero la tranquilidad de tener una póliza que cubra un evento incierto lo valía.

Paralelo a esta póliza, la empresa me informó que existía unas pólizas de vida y renta, que me permitían ahorrar para la universidad del niño y cubrirme. Opte por sumar un cuarto producto de Pacífico a mi cartera, pero algo pasó. No fui yo, fueron ellos. La empresa cambio, siempre me daban la información con cucharita, debía ir siempre a la oficina, no me sentía a gusto, pero quizás era cosa mía. Me operé de la rodilla, el parto fue cubierto, los años pesaban más y la rueda de gastos del pediatra me dejaban claro que sin seguro no la hacía, me aferré a Pacífico a pesar de contar con una cobertura de EPS, todo bajo el pretexto de “por si acaso”.

Las pólizas de seguro de salud comenzaban a subir, entendía que estaba en esa barrera de edad que se elevan y Gabriel en su momento de más gasto, pero las diferencias en los pagos de las medicinas eran brutales. Mucho más caras de lo pensado y a veces las encontraba más baratas cuando no pedía por seguro. Esto me acercó al momento de la verdad. Corte el seguro Multisalud y nos quedamos solo con la EPS. La locura de pagar dos seguros “por si acaso” acabo y me dio impulso para buscar alternativas para el resto de productos.

Allí encontré la nueva cara de Pacífico, la que no es tan agradable. La que te manda a la oficina central por todo, y cuando llegas te hacen pasar a una oficina al lado donde te mueres de calor rodeado de vidrios, hay un televisor que siempre está apagado y dos personas atienden a todos los clientes que se quieren ir. Más de una vez fui a cancelar algún seguro, y me desanime por el tiempo que perdería.

En eso andaba hasta que escuche del Bitcoin. Esa criptmoneda. Escuche atentamente y me quedo en claro que es un capital de riesgo. Hoy sube y mañana puede bajar. No es seguro, pero viendo en términos históricos, en eras de redes sociales e internet todo se sabe y nunca se ha desbarrancado…. Esta moneda puede ser el futuro, pero para invertir… se necesita dinero contante y sonante. Allí arrancó nuevamente el vía crucis con Pacífico.

Mi rentabilidad no fue la esperada. Mi dinero estaba dormido y no era lo que quería. Aquí si era yo, no eran ellos.. acabó una relación que tenía casi desde el 2008 y como tal, debía terminar con drama Así que decidí cancelar mi seguro, pero (oh! boba yo) no me fijaba en la letra chiquita. El 18 de agosto me fui a la sede central, armada con mi dni, mi número de cuenta, un sandwiche, una botella de agua y bastante batería en el celular para esperar.

Me atendieron luego de casi una hora, y es que en la sede central (si en la central de un seguro de la magnitud de Pacífico) solo atienden esos casos dos personas, pero para inscribirte un batallón. Así es… sentada frente a una dulce señora que me quería convencer en quedarme, deje en claro que me quería ir. “No te preocupes, querida, en 30 días se cancela el seguro”, me dijo mientras yo pensaba.. “qué proactividad en el siglo de la interconexión y la nube”, pero como mi cara dice lo que yo no digo la señora agrega “quizás en una semana, pero la Ley nos da 30 días”. Que lindo!!!!

Okey. A quince días de mi visita, llamó a la central para averiguar cuando se dará el soñado momento en el cual deje de ganar un cobre y comience a ganar mis bitcoins… y zas… la letra chica aparece: no son 30 días, a eso hay que sumarle 15 días de evaluación y 15 de desembolso. Plop!!! 60 días. La bilirrubina subía por mi cuerpo mientras entendía que la señorita del call center no tenía la culpa de la tubería interna que parece un culebrón. Así que pedí con el supervisor.

Buen día, le dije, el me responde en que le puedo ayudar. Eso me permitió sacar todo mi manifiesto de guerra: no pido que me den hoy el dinero, tu no puedes hacerlo, pero sí puedes cambiar algo, que me den bien la información. Me informan 30 días y ahora me doy con la sorpresa que son 60 días. … así íbamos de bien cuando me dice señora, debajo de donde firmó dice claramente que se paga a 30 días de la resolución del contrato. Sí íbamos a amarrarnos a las letras chicas, bueno pues.. yo también lo hice. “Le respondí y ¿dónde dice cuanto se tarda la resolución del contrato?”, mientras salía esas palabras de mi boca pensaba.. chau bitcoin pero no… lo lograré.

Puse mi reclamo por asimetría de la información, es decir que la empresa sabe más que yo del proceso y se aprovecha de esto, sé que o me responderán que no tengo razón o que la señora que atiende es la que se equivocó. Pero no es cierto. Aquí el gran problema no es de la señora que con el mejor ánimo te atiende, es de Pacífico, que dejo ser lo que era, que busca la letra chica, que pone solo a dos señoras a trabajar en la zona de bye bye cliente, mientras que cada uno llega con su carga de molestia y fastidio. Es fácil ser grande, cuando te comportas como chico…. pero no se preocupen… en algunos días atraparé mi bitcoin soñado.

Anuncios

Un comentario en “DIARIO DE UN BITCOIN | ¿Por qué salgo corriendo de Pacífico Seguros?

  1. en setiempre del 2016, compre un bitcoin a 690 dolares, hoy llega casi a los 5000 dolares. Inverti mi liquidación en una plataforma que tradea con Bitcoin y los resultados fueron espectaluares. Estoy retirando mi AFP y su destino sera adquirir mas Bitcoin. No desistas Cristina, la perseverancia es sinónimo de existo. Eres una guerrera.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s