Southern Copper se lleva Michiquillay mientras que Tía María aún esta en compás de espera

La economía peruana tuvo su prueba de fuego. Southern Copper ganó la buena pro del proyecto de cobre Michiquillay ubicado en Cajamarca, en la cual se espera una inversión de US$ 2,000 millones y tiene 3 años para iniciar obras. La empresa cuyo ámbito de acción usual era el sur del país y que tiene aún entre sus manos el conflicto social de Tía María.

Si bien es usual que pocas empresas presenten sobres con propuestas económicas (lo cual no implica que este bien) llama la atención que este megaproyecto minero -quizás la promesa de la minería- solo atraiga a dos empresas (de diez) para que entreguen sus sobres. ¿Falta de fe en la fría economía peruana o en Cajamarca? ¿O falta de bolsillos profundos?

Ante la falta de propuestas, la apertura del sobre no se dio de manera inmediata sino que se entregó una prorroga para esperar si alguna otra (se encontraban representantes de Buenaventura en la sala) se animaba a dejar sus propuestas por el proyecto que tendría de vecinos las Comunidades Campesinas de Michiquillay y La Encañada, que pertenecen geográficamente al distrito de La Encañada, provincia y departamento de Cajamarca. Pero no aparecieron más sobres.

Recordemos que  Southern no se da por vencida con Tía María y espera empezar construir la mina (que incluye dos tajos de cobre en el desierto arequipeño) antes de julio del 2018, de acuerdo a lo publicado en La República.

Las otras empresas que podía presentar sobres, pero no lo hicieron, fueron:  Buenaventura (que conoce muy bien la región, estuvo presente pero decidió no presentarse), Hudbay; Minsur; Compañía Minera Ares SAC; Exploraciones Antacana SAC; Río Tinto; Teck Perú SA; y Wanbao Mining Limited.

Michiquillay no es poca cosa, es un yacimiento cajamarquino que tiene cobre, oro, plata y molibdeno, que es estratégico para el crecimiento de la economía peruana no solo por los montos que se tranzarán sino por lo que significa como señal para el mercado. ¿Por qué pasa esto? El Perú cuenta con una cartera de proyectos por US$ 50,000 millones que están a la espera de reactivarse luego de tsunami Odebrecht.

Que el primer gran proyecto halla salido de Cajamarca es estratégico. Esta región siempre fue una zona minera, que fue dejada de lado luego de los constantes paros mineros y conflictos sociales, que complico (y encareció) las operaciones mineras en esta región. Es por ello que Proinversión, le colocó el acento al tema social y sociabilizó el proyecto, mediante reuniones informativas tal como se observa en el vídeo a continuación.

Southern Perú Copper Corporation (sucursal del Perú) se adjudicó porque ofreció la mejor propuesta económica en beneficio de las comunidades campesinas, la región Cajamarca y el Estado Peruano. ¿Cuánto fue? La empresa minera ofreció US$ 400 millones por precio de transferencia y 3% por regalías (como porcentaje de ventas netas anuales). También presentó su oferta la Compañía Minera Milpo  (US$ 250 millones por precio de transferencia y 1.875% por regalías)

¿Cómo mantener la paz en la zona?  Proinversión informa que a inicios de diciembre, las comunidades campesinas de Michiquillay y La Encañada (zonas de impacto principal) se comprometieron, mediante actas, en fortalecer el desarrollo integral del Proyecto, manteniendo un ambiente social adecuado que haga viable el desarrollo sostenible del Proyecto.

A Michiquillay ya le apareció un opositor, y es nada menos que Gregorio Santos, quien indica que ya “le puso la cruz al proyecto”. Santos, se desempeñó como presidente regional de Cajamarca y en su momento encarno la oposición a proyectos mineros como Conga, generando una crisis política que llevó a dos primeros ministros a renunciar.

Lo cierto, es que fuera del tema político el Estado incluyó en el contrato de transferencia una serie de compromisos sociales que deberá cumplir Southern.

Entre ellas están: Fomentar preferentemente el empleo de profesionales, técnicos y mano de obra local; adquirir preferentemente los bienes y servicios locales para el desarrollo de las actividades mineras; fomentar y apoyar el desarrollo de los proyectos comunales a cargo de hombres y mujeres emprendedores; cumplir la normatividad legal vigente que permita priorizar el uso de agua para consumo humano, agricultura, y otras actividades económicas; etc.

Además ProInversión logró negociar con las comunidades campesinas, y se fijó el porcentaje de regalías contractuales destinado al Fondo Social Michiquillay en 50%. También, se acordó en destinar al Fondo Social Michiquillay el 50% del pago que recibirá el Estado por la transferencia de la concesión al adquirente.

Veamos en qué acaba esta odisea y si Cajamarca vuelve apostar por la actividad minera.

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