Manifiesto Grinch, la estela de Hawking

Este segundo Manifiesto Grinch se da el mismo día, en el cual perdimos a Steven Hawking, una de las mentes más lucidas del mundo. El científico no solo deslumbró por su mente brillante sino por sus ganas de salir adelante a pesar de que el mundo se le caía. Con sus aportes como un hombre de ciencia pensó más allá de él y se convirtió en un embajador del conocimiento.
Pero ¿qué tiene que ver la muerte de Hawking con este rincón del mundo dónde el conocimiento es poco valorado? Su vida es una poderosa lección para los peruanos, quienes hoy vivimos un contexto en el cual la estrechez mental es el pan de cada día. Odiamos perder tiempo en el tránsito, pero poco nos importa respetar sus leyes. Rechazamos el comportamiento de los ex presidentes de la República, pero no cambiamos nuestro propio actuar y votamos con mucho hígado, poco cerebro y casi nula reflexión.
Quien fuera uno de los científicos más reconocidos de este siglo, se enfrento a retos mayúsculos y no se amilanó ante el trabajo. Las nuevas generaciones peruanas se han acostumbrado a épocas de abundancia y difícilmente digieren un revés. Algo sinceramente me preocupa, porque los ciclos económicos de bonanza no son eternos.
Los conceptos de escasez, colas de cuadras por un puesto de trabajo y los naturales retos laborales, son casi mitos urbanos que escucharon los jóvenes peruanos mientras comen su rico y calentito pollito a la brasa, chequeando en su smartphone a dónde irá de vacaciones este año.
Para la mayoría de jóvenes peruanos la olla común, bañarse con un balde y estudiar con velas les son totalmente extraños. ¿Esto es malo? No. Es bueno y los peruanos nos lo merecemos, tras el infierno de los años 1995-1990, sin embargo a la vez me hace reflexionar si estos hijos de la abundancia, tienen las herramientas básicas para enfrentar un futuro incierto en donde la tolerancia al fracaso, la verdadera creatividad con muy escasos recursos (recurseo de verdad) y la capacidad de ser empáticos (así como solidario) con su prójimo, serán básicos para sacar al país adelante.
Las empresas también se han convertido en cómodos espectadores, que cambian sus versiones como camaleones y con un espíritu de “a mi que chu” pensando que el consumidor fácilmente los perdonará y no es así, las lovemark están en extinción. Ya no hay intocables, todas pueden caer de su pedestal. Así ha sucedido con la leche que no es leche, la conserva que tiene “algo extra”, la gaseosa moradita y los cines que según ellos saldrán del mercado por no cobrar “su extra”.
Hawking fue un innovador y critico por naturaleza, características por las que somos conocidos los peruanos y gracias a las cuales pudimos salir del desastre económico, pero nos hemos vuelto conformistas. Esa garra, se ha perdido. Nos conformamos con un Pisco que no renace, con un norte destrozado por El Niño y con políticos que se sacan los ojos mientras juegan a las sillas musicales con el sillón presidencial.
Nos conformamos, porque hay chamba y combo, porque sentimos que la pobreza dura no nos afecta directamente, porque nos hemos acostumbrado a gestionar crisis. Si Hawking nunca se conformó, a pesar de tener una salud deteriorada, y siempre avanzó, creó, transformó y mejoró el mundo que lo rodeaba, porqué nosotros no lo podemos hacer.

——o—–

¿Cómo nos ubicas? No olvides de seguirnos a través de FacebookTwitterYou TubeInstagramSoundCloud Pinterest.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s