El fin de semana se dió una vez más un clásico de las redes sociales (y de Lima). La capital amaneció el sábado con el run run de que el restaurante Haití, ubicado en el Parque Kennedy en el distrito de Miraflores habría cerrado víctima del COVID-19. El chisme, corrió como reguero de pólvora, y aquellos que habría podido sentarse allí a disfrutar de un diario y un café, o si el bolsillo lo permitía, un lonchesito, comenzaron a recordar los mejores tiempos.

Como toda publicación en redes sociales que trae una noticia suculenta, la “información’’ comenzó a cambiar, crecer, aderezarse con una sazón que incluía hasta comentarios de tal o cual trabajador, que espantado pedía que rescaten al emblemático restaurante, mientras que otros indicaban que ya le había llegado la hora por no adecuarse a los nuevos tiempos. Obviamente también existieron los haters que pedían que ese antro cierre (plop!).

Lo cierto es que el restaurante – bar estaba vivo, no había muerto ni se había ido de parranda, sino todo lo contrario. Stefano Arfinengo, gerente de  la empresa, informó vía su cuenta de facebook oficial que no era cierto el cierre.

Inteligentemente Arfinengo aprovecho la comunicación para acompañarla con una puesta de valor del Haití Miraflores, estructurada no solo por un texto muy sincero sino además con fotografías de los mejores tiempos.

En la comunicación, Arfinengo agradeció las llamadas, mensajes “e infinidad de notas recibidas con demostración de afecto y cariño hacia la empresa’’ .

“Durante 68 años consecutivos y a través de 3 generaciones de varias familias, hemos ofrecido productos de calidad y el mejor servicio a clientes y amigos; siempre con el apoyo de todos nuestros colaboradores y proveedores’’ , agrega.


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La cuota de realidad vino a renglón seguido cuando indicó que “la situación no es fácil, pero estamos haciendo todo lo posible para definir las acciones necesarias para garantizar el bienestar de nuestros clientes, siguiendo los protocolos de bioseguridad establecidos’’ .

“Estamos evaluando y trabajando para afrontar esta crisis de la mejor manera y así ver la posibilidad de re abrir nuestras puertas cuando las condiciones sean más adecuadas’’ , finaliza Stefano Arfinengo.

Es claro que el mensaje de la gerencia de Haití Miraflores es realista lo cual da tranquilidad a las personas cercanas al negocio, sin embargo no cae en ser árido si no todo lo contrario, es cercano, agradecido con sus clientes, logrando mantener el vínculo con ellos.

Arfinengo logra en estas pocas líneas poner en valor su negocio, echando mano a la importancia del restaurante en su familia y sus clientes. Bien hecho.

Por Cristina Luna

Aprendí hablar en fácil la economía. Me encanta ver como las noticias pueden ser aprovechadas en la vida real.

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