Por: José Luis Patiño Vera

En un mundo donde la pandemia continúa desnudando la miseria humana, signada por la angurria, la corrupción, el odio, la irresponsabilidad y la ausencia de valores, no todo está perdido. Hoy la globalización permite ver en tiempo real cómo las sociedades ingresan a una etapa de búsqueda de salidas en medio de la incertidumbre. Si bien las economías se derrumban temporalmente sobre las espaldas de la humanidad, aumentando el hambre, la pobreza, las enfermedades y la mortalidad, los gobiernos, la clase política y los movimientos ciudadanos van recuperando la visibilidad de lo prioritario con pequeñas pero sustanciosas dosis de sensatez.


Pero no todos los países se recuperan al mismo ritmo. El Perú, por ejemplo, la sensatez es un producto aún tan escaso como el oxígeno medicinal. Tenemos una administración gubernamental que no logró aprovechar la pandemia para refundar procesos y gestión en el sector salud, reconstruir digitalmente la data poblacional para focalizar mejor sus políticas, georreferenciándola y bancarizándola como parte de las bases de la formalización. Hoy, sólo reza para que el virus por cansancio se detenga y para que los asintomáticos no contagien ni siquiera cuando respiren, mientras le pone toda su artillería de velas, cirios y sahumerios a la “Santa Patrona de las Vacunas”.


En tanto, la población atónita sigue viendo, vivito y coleando, al mismo “sistema” paquidérmico sanitario, sobreviviente de la pandemia, con las mismas taras heredadas de gobiernos anteriores, seguir recetando grandes dosis de letalidad por su indiferencia e indolencia, a quienes osan caer enfermos por cualquier causa o prevalencia.


3 mitos sobre la tecnología NFC

El rol de la mujer en las empresas de tecnología

Disrupción de las Fintech en la nueva era de increíble inteligencia



Tan importante es la salud para la clase política peruana, que su reconstrucción, nueva arquitectura y búsqueda de su universalización ni siquiera está en la agenda prioritaria del Congreso. Si uno intenta ver los “debates” de los parlamentarios y sus “prioridades”, primero tiene que usar un filtro auditivo para evitar ruidos sonoros como mentadas de madre, comentarios racistas o frases disfuncionales.


Lo dramático del Congreso es que, en vez de convertirse en faro de ideas y debates para sentar las bases de un nuevo sistema de salud de cara al bicentenario republicano, sus “esfuerzos” están centrados en seguir dinamitando la caja fiscal, torpedear la debilitada línea de flotación del gobierno, blindarse en más privilegios, buscar su reelección y aprobar, dizque, todo lo que “el pueblo necesita”, pisoteando la Constitución, destruyendo institucionalidad y generando miles de millones en pérdidas contingentes, que todos los peruanos asumiremos cuando se implemente políticas de ajuste fiscal o se pierdan los arbitrajes o demandas internacionales.

En medio de este desmadre, urge que al menos sectores aún pensantes de la clase política, medios de comunicación y de la ciudadanía exijan permanentemente un poco de sensatez, para unir esfuerzos y no caer al precipicio de la ingobernabilidad, empujados por el interés de populistas y corruptos de toda cepa, quienes siempre les encanta pescar a río revuelto.


 José Luis Patiño. Periodista y analista económico y financiero, con más de 25 años de ejercicio profesional en diversos medios periodísticos (prensa, radio y TV), como Diario EXPRESO, RPP Noticias, Canal 7. Ganador de 4 premios nacionales de periodismo por sus investigaciones especializadas.

La presente es una columna de opinión publicada originalmente en el diario Expreso, reproducida en Cuaderno Borrador, con autorización de su autor.

¿Cómo nos ubicas? No olvides de seguirnos a través de FacebookTwitterYou TubeInstagramSoundCloud Pinterest.

Por Redacción CB

Los invitados, los columnistas, todos ellos aquí

Deja un comentario

Abrir chat
¿Necesitas Ayuda?
Hola
¿En que podemos ayudarte?