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Por: Julio C. Navarro Falconí (1)

“Prende tu cámara que estás en clase”, suele ser una frase común de padres y también de profesores adaptándose a esta nueva realidad.

La pandemia y el encierro en casa obligó al gobierno a tomar medidas extremas a los pocos días de iniciado el año escolar, desde mediados de marzo las escuelas, institutos y universidades se vieron obligados a recurrir al Meet, al Zoom,  a Skype y a Teams  para reiniciar sus actividades en medio del miedo y la incertidumbre frente a la amenaza de la Covid-19.

Igual  sucedió en las empresas, la inmovilización social mandó a casa a la fuerza laboral del país, poco a poco tuvimos que adaptarnos a las reuniones de trabajo en línea, poco a poco los comercios tuvieron que diseñar sus páginas web, que antes eran opcionales para convertirse en esenciales, de lo contrario estaban condenadas a la extinción.

Los bancos y sus servicios financieros, los nuevos medios de pago en línea, la expansión de los monederos electrónicos, incluso los servicios públicos, se han visto obligados a transformar velozmente sus plataformas de servicios para subsistir en este nuevo mundo conectado a través de la tablet, la laptop y el celular.

Si bien estos cambios en los estilos de vida aún son de difícil adaptación para los adultos, sobre todo para los mayores de 60 años, sin embargo, los jóvenes, niños y adolescentes no han mostrado ninguna resistencia, por el contrario, su natural disposición al mundo digital y su inmersión en la internet se ha potencializado de tal manera que, incluso, se han convertido en la mesa de ayuda para el papá o mamá en su trabajo remoto, para el profesor que ahora recurre al ppt y a la pizarra virtual en reemplazo de la tiza o el plumón, incluso para ayudar a difundir en redes sociales los emprendimientos de subsistencia, que frente a la necesidad de tener ingresos, muchos padres de familia han tenido que incursionar.

El YouTube, el Tik Tok, Instagram, Twitter, entre otras redes sociales, se han convertido en el reemplazo del noticiero matutino. Los jóvenes ahora están en clases con el celular en mano y con otras ventanas abiertas en su PC, mientras que “el profe”, como les dicen ahora, les insiste para que prendan la cámara, para que participen de alguna manera, incluso vía chat si no quieren hablar.

Es el selectivo silencio de los alumnos en clase, que se resisten a prender sus cámaras con pretextos de conexión, porque saben que aquella cámara no sólo los muestra a ellos, también revela su habitación, su vida íntima y las voces de su convivencia familiar, pero también, revela que ahora ellos tienen el control.

En un reciente artículo publicado en el diario El País, Victoria Zárate señala que nada será como antes. Ni la forma de relacionarnos ni el entorno en el que lo hagamos, porque la era post covid rompe la idea ancestral del espacio como punto de encuentro, donde transcurría gran parte de nuestra vida laboral y social.

Y si este espacio público se desmorona, la invasión del espacio privado parece ser la única alternativa. Y a partir de ahora nuestro hogar, el lugar de descanso y encuentro familiar, se convertirá en nuestro puesto de trabajo, en el gimnasio, en la escuela virtual, incluso en el consultorio médico o la planta de producción de nuestras ofertas en línea.

Esto significa que ahora los jóvenes pasan a tener el control de la cámara web, del aula virtual, del nuevo mundo digital post covid. Ahora son los jóvenes internautas los que poco a poco irán descubriendo su verdadero poder de transformación, y si algo debemos destacar de este año de la pandemia, es que nos ha obligado a mirarlos para tratar de entender, en el corto plazo, cuál será ese nuevo mundo en el que tendremos que lidiar, ya no para competir con ellos, tampoco para verlos como una amenaza para la tradicional fuerza laboral, sino, para tratar de seguirles el paso, para mantenernos cerca de ellos y no quedarnos atrás.

No sólo en el mundo tecnológico, económico o social, también en el escenario político. Mientras que los políticos tradicionales continúan con sus enfrentamientos de siempre, hoy los jóvenes los rechazan con desdén. La política para los nuevos protagonistas tiene un nuevo camino, Billie Eilish y Taylor Swift nos dan una señal de lo que sucederá pronto en América Latina, un solo mensaje en redes, una frase y una canción dirigidos a millones de seguidores están cambiando el escenario político en los Estados Unidos, y los resultados los veremos muy pronto.

Como dice Taylor Swift en su reciente canción Only the young: sólo los jóvenes pueden correr, y correr, y correr.



Julio C. Navarro Falconí . Periodista y Docente universitario

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Por Redacción CB

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