zombies at the door

Por: José Luis Patiño

La vertiginosa respuesta de la mayoría ciudadana ante la patética actitud de su clase política, raída de corrupción, embobada de poder e inoculada de mezquindad ante el clamor de decencia y compostura para enfrentar mínimamente una feroz pandemia y sus mortales secuelas, no ha sido comprendida en su real magnitud, lo cual puede devenir en un acelerado escalamiento de la conflictividad social.


Una primera “lectura” de los sectores más rancios de la política es que estos movimientos contestatarios forman parte de una estrategia de dominación internacional, liderada por el magnate George Soros, a quien sus afiebradas teorías conspirativas lo han convertido en leyenda viva causante de gran parte de sus desgracias y temores.


Una lectura complementaria a la primera, es la referida a la alerta de una segunda ola que se nos viene, también “orquestada desde tierras lejanas”. No, no se trata de la esperada segunda ola del coronavirus, que ya viene desatando más muertes en otras latitudes, sino de un fenómeno llamado “neo comunismo”, cuyo epíteto es el resultado de la misma “sesuda” estrategia de quienes crearon el hueco concepto peyorativo de “neo liberalismo”, para inyectar odio y provocar interesados desvaríos. Si quiere, amable lector, perder el tiempo hay tantas “evidencias” de su “implementación” como campañas de los movimientos anti vacunas o de quienes han convertido el dióxido de cloro en la dosis milagrosa que supuestamente mata el maldito virus.


Otra “lectura” interesada de la contundente respuesta ciudadana ante el abuso del poder político la asume los sectores de la variopinta izquierda, quienes han visto en la generación del bicentenario un elíxir para desterrar sus añejas utopías convertidas progresivamente en una necrófila distopía. Así, quieren imponer la “urgente” necesidad de una “nueva Constitución” con la finalidad de dar “solución” a todos los problemas que sufrimos los peruanos. No interesa que la actual Constitución comprenda el “enfoque de derechos humanos” supuestamente ausente, o que haya servido de base para el crecimiento económico y la nuclear estabilidad fiscal y monetaria, con las cuales hemos venido replegando a la pobreza de manera sistemática. No, para los sectores de izquierda se trata de vender más humo hilarante para encaminarnos a un estatismo ramplón y a la instauración de un pensamiento único, que la historia ya demostró ser atentatorio a la dignidad humana.


Todas estas convenientes “lecturas” de la clase política sólo buscan eludir una gran verdad: su gran responsabilidad por la aguda crisis de representatividad democrática. La frase “no me representas” constituye un poderoso mensaje que aún no ha sido descifrado ni asimilado por una clase política que vive desde hace mucho tiempo en modo zombi. Espero que la sangre del bicentenario sea la fuente de inspiración para la renovación de una nueva clase política que recupere la base de la democracia: su genuina representatividad.


José Luis Patiño. Periodista y analista económico y financiero, con más de 25 años de ejercicio profesional en diversos medios periodísticos (prensa, radio y TV), como Diario EXPRESO, RPP Noticias, Canal 7. Ganador de 4 premios nacionales de periodismo por sus investigaciones especializadas.

La presente es una columna de opinión publicada originalmente en el diario Expreso, reproducida en Cuaderno Borrador, con autorización de su autor.

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Por Redacción CB

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