Por el equipo de Café con Noticias: Jorge Carrillo, Roxana Córdova, Cristina Luna y Abel Santiago
Alfonso Velásquez, primer presidente del Consejo Directivo del programa Juntos, aporta importantes reflexiones sobre la situación actual de la pobreza en Perú y la necesidad de condicionar las ayudas económicas para combatir eficazmente. El mantra parece ser enseñar a pescar no dar pescado y justificación hay. A pesar de las enormes reservas económicas del Perú en momentos pre pandemia y de los esfuerzos realizados económicos, la pobreza en el país ha avanzado a niveles alarmantes. ¿Qué sucedió?
Juntos, el Programa de Apoyo Directo a los Más Pobres, funciona en Perú desde el año 2005, y busca contribuir a que los hijos e hijas de estos hogares logren mayores aprendizajes o capacidades (capital humano) y con ello, tengan mejores oportunidades a futuro para insertarse en el mercado laboral y productivo del país, alcanzando mejores condiciones de vida.
Ello implica un esquema de corresponsabilidades y transferencias diferenciadas, es decir promueve en los hogares afiliados, el acceso y uso de los servicios de salud, educación e identidad y el cumplimiento de corresponsabilidades, contribuyendo con énfasis a los resultados del Desarrollo Infantil Temprano, principalmente a los resultados nacimiento saludable y adecuado estado nutricional, así como a una educación sin deserción, a través de la atención al hogar con seguimiento nominal y gestión de alertas con articulación territorial, así como la entrega de transferencias monetarias condicionadas y diferenciadas, como estrategias de intervención.
De acuerdo al Informe de Evaluación de la Implementación Anual la población objetivo del programa son los hogares integrados por gestantes, niñas, niños y/o adolescentes en condición de pobreza, hasta que culminen la educación secundaria o cumplan diecinueve años, lo que ocurra primero. Si Juntos ya tenía el know how, como dicen los empresarios el saber hacer y era un programa con más 15 años funcionando atendiendo hasta ese momento casi 700 mil familias ¿por qué no se extendió el programa en plena crisis y buscamos salidas como la entrega indiscriminada de dinero sin condiciones? ¿Acaso Juntos no tenía resultados?
Alfonso Velásquez recuerda el inicio del programa Juntos en un contexto donde la pobreza superaba el 50%. Este programa, iniciado con recursos propios sin necesidad de préstamos internacionales, se enfocó en las regiones más afectadas por la pobreza y la violencia, como Ayacucho, Huancavelica, Ica y Apurímac. Las condiciones para acceder a este programa requerían acciones como obtener el DNI, llevar a los niños a la escuela y a controles médicos, fueron cruciales para su éxito.

El programa Juntos logró reducir la pobreza hasta un 14%, señala Velásquez, demostrando el impacto positivo de las transferencias condicionadas. Estas medidas no solo aseguraron que las familias recibieran ayuda económica, sino que también fomentaron hábitos saludables y educativos, contribuyendo a la lucha contra la pobreza
La pandemia del covid-19 trajo consigo un retroceso significativo en los avances logrados. Durante este periodo, el gobierno optó por entregar bonos sin condicionalidad, lo que, según Velásquez, podría haber llevado a un uso menos efectivo de los recursos. La falta de requisitos específicos para recibir los bonos resultó en una menor orientación y disciplina en el gasto, afectando negativamente indicadores como la anemia infantil y la asistencia escolar.
Velásquez subraya la necesidad de condicionar la entrega de ayudas económicas para asegurar que estas se utilicen en aspectos esenciales como salud y educación. Las condicionalidades generan un orden y disciplina que permiten un uso más eficiente de los recursos, promoviendo un verdadero impacto socioeconómico.
El programa Juntos demostró que las transferencias condicionadas pueden ser una herramienta poderosa en la lucha contra la pobreza. La reciente reversión en los indicadores de pobreza en Perú subraya la necesidad de retomar políticas que aseguren un uso efectivo de los recursos. Es fundamental que las ayudas económicas estén ligadas a acciones concretas que promuevan el desarrollo y la inclusión social, asegurando así que cada sol invertido tenga el máximo impacto posible en la mejora de la calidad de vida de las familias más necesitadas.
Pero ¿cómo salimos de la situación actual? Velasquez trae sobre la mesa la teoría del economista John Maynard Keynes en la cual se propone que el Estado, mediante el gasto público, estimula la demanda agregada, incrementándose así la inversión, el empleo y la producción pero además una propuesta de seis pasos: condicional las ayudas económicas, focalizar esfuerzos en las regiones más afectadas, inversión a la keynes en infraestructura básica, fortalecer el desarrollo productivo, promover la formalización y fomentar la cooperación público privada.
Lección aprendida. Bonos sí, a los más pobres del país pero ellos deben ser condicionados para luchar realmente contra la pobreza.








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