Durante la 62° edición de CADE Ejecutivos, destacados líderes empresariales compartieron cómo las estrategias de valor compartido están transformando el Perú al combinar el éxito empresarial con el impacto social. Este enfoque busca resolver problemas sociales desde el núcleo del negocio, fortaleciendo el vínculo entre la empresa y la comunidad.
Rubén Montenegro, fundador de Baldecash, destacó cómo su empresa está integrando a jóvenes trabajadores y estudiantes al sistema financiero mediante microcréditos accesibles para mejorar su educación. “La banca tradicional no llega a este segmento, pero financiar herramientas como laptops no solo mejora su aprendizaje, sino también sus oportunidades laborales,” explicó Montenegro, resaltando el círculo virtuoso generado por estas acciones.
Por su parte, Malena Morales, vicepresidenta de Alicorp, presentó el programa INSUMA, que apoya a emprendedores en su crecimiento mediante soluciones que fortalecen sus cadenas de valor. “Escuchamos a nuestros clientes, entendemos sus necesidades y diseñamos iniciativas que benefician tanto a ellos como a nuestra empresa. Es un modelo donde todos ganan,” enfatizó Morales, destacando que estas prácticas están alineadas con su estrategia de sostenibilidad.
Impacto en la vida cotidiana y la economía
Estas iniciativas tienen un impacto significativo en la vida de las personas al ofrecer soluciones concretas a problemas sociales como la inclusión financiera, el acceso a la educación y el apoyo a pequeños negocios. Al hacerlo, fomentan la productividad, reducen desigualdades y contribuyen al crecimiento económico sostenible del país.
El fenómeno responde a la teoría del valor compartido, propuesta por Michael Porter y Mark Kramer, que redefine el propósito empresarial al integrar el impacto social como parte del modelo de negocio. Este enfoque permite a las empresas no solo generar rentabilidad, sino también contribuir al bienestar de la sociedad, fortaleciendo la confianza entre el sector privado y las comunidades.
La teoría del valor compartido, redefine el propósito de las empresas al incorporar la solución de problemas sociales como parte de su estrategia de negocio principal. En este caso, las iniciativas presentadas en CADE Ejecutivos 2024, como las de Baldecash y Alicorp, son ejemplos claros de cómo este enfoque se implementa en el Perú. Baldecash, al ofrecer microcréditos accesibles para estudiantes y trabajadores jóvenes, genera inclusión financiera mientras mejora las oportunidades educativas y laborales de un segmento históricamente excluido. De manera similar, el programa INSUMA de Alicorp fortalece las capacidades de pequeños emprendedores, mejorando su productividad y, al mismo tiempo, generando beneficios económicos para la empresa. Estas prácticas no solo resuelven problemas sociales, sino que también crean ventajas competitivas sostenibles para las empresas.
En este contexto, el valor compartido trasciende la responsabilidad social corporativa tradicional al integrar el impacto social en el núcleo del modelo de negocio. Estas estrategias generan un efecto multiplicador en las comunidades al reducir desigualdades, fomentar la inclusión y promover el crecimiento económico. Además, inspiran la confianza de las comunidades en el sector privado y sirven como un modelo para que otras empresas adopten prácticas similares. Este enfoque, alineado con los estándares de sostenibilidad como el GRI 203-2, demuestra que la rentabilidad y el impacto social no son objetivos excluyentes, sino complementarios, contribuyendo a un desarrollo más inclusivo y sostenible para el país.
¿Cómo estas estrategias fortalecen la democracia?
El valor compartido promueve una economía inclusiva al involucrar a grupos marginados en las cadenas de valor, generando oportunidades de desarrollo. Este modelo refuerza la cohesión social al reducir brechas y fomentar el diálogo entre empresas, comunidades y gobiernos. Además, iniciativas como INSUMA o Baldecash pueden inspirar políticas públicas que repliquen este impacto a mayor escala, consolidando una democracia más participativa y representativa.
Estas prácticas se alinean con el estándar GRI 203-2 (Impactos indirectos económicos significativos), al generar beneficios indirectos como empleo, mayor competitividad empresarial y fortalecimiento de las economías locales, demostrando que la sostenibilidad empresarial es clave para el progreso nacional.
El estándar GRI 203-2 (Impactos indirectos económicos significativos) evalúa los efectos más amplios de las actividades empresariales en la economía y la sociedad. En este caso, las estrategias de valor compartido presentadas en CADE Ejecutivos 2024 generan impactos indirectos al abordar desafíos sociales desde el núcleo del negocio. Iniciativas como la inclusión financiera a través de Baldecash o el apoyo a emprendedores mediante INSUMA de Alicorp no solo resuelven problemas específicos, como la falta de acceso al crédito o la necesidad de fortalecer cadenas de valor, sino que también impulsan el crecimiento económico sostenible al integrar a comunidades marginadas en la actividad productiva. Este enfoque permite que las empresas sean un motor de transformación económica, mejorando las condiciones de vida y la productividad de quienes participan en sus programas.
El impacto indirecto también se refleja en la creación de ecosistemas económicos más sólidos y resilientes. Al generar empleo, aumentar la competitividad de pequeños negocios y fomentar la innovación en modelos de negocio, estas iniciativas fortalecen las economías locales y contribuyen al bienestar general. Estas acciones son ejemplos tangibles de cómo el valor compartido puede multiplicar los beneficios sociales y económicos, alineándose con el GRI 203-2 al priorizar prácticas que no solo buscan la rentabilidad, sino también el desarrollo inclusivo y sostenible. Esto demuestra que el sector privado tiene un papel clave en la construcción de un futuro más equitativo y próspero.
El Perú necesita más empresas que combinen innovación, rentabilidad e impacto social para construir un futuro sostenible. Como concluyó Verónica Sifuentes, gerente general de Es Hoy: “El sector privado tiene el poder de transformar desafíos públicos en oportunidades compartidas.” Reflexiona: ¿Cómo puede tu comunidad beneficiarse de estas iniciativas? Comparte tus ideas y sé parte de esta transformación hacia un Perú más inclusivo y próspero. ¡El cambio comienza contigo!


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