La 62° edición de CADE Ejecutivos reunió a líderes económicos y empresariales para analizar cómo la estabilidad macroeconómica puede transformarse en crecimiento sostenido en el Perú. En esta ocasión, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), destacó el papel crucial del sector privado y las reformas estructurales como motores del desarrollo.
Durante su intervención, Velarde afirmó que la inflación del 2024 cerrará dentro de las metas trazadas, ofreciendo una base sólida para la economía. Sin embargo, advirtió que el crecimiento potencial del Perú, estimado en un 3%, podría aumentar al 5% si se implementan reformas clave en educación, sistema judicial, inversión pública y servicio civil. «Hasta el 2014 liderábamos el crecimiento en la región junto a República Dominicana y Panamá, pero la inestabilidad política nos ha relegado. Necesitamos reconstruir la confianza para retomar esa posición,» enfatizó Velarde.
El impacto en la vida cotidiana
El crecimiento económico no es solo una cifra; tiene implicaciones directas en el bienestar de las familias peruanas. La estabilidad macroeconómica permite controlar la inflación, asegurando que los precios de los productos básicos no se disparen, lo que beneficia especialmente a los hogares de menores ingresos. Además, fomentar un entorno confiable para la inversión privada crea empleos y mejora los servicios públicos, como salud y educación.
Velarde también destacó el peligro de alimentar narrativas negativas contra empresarios e inversionistas. «Es un error pensar que el Perú es rico, pero su riqueza es explotada por otros. Estas ideas dañan la percepción de quienes generan empleo y contribuyen al desarrollo del país,» señaló. Este enfoque responde a la teoría económica del Neoinstitucionalismo, que subraya la importancia de instituciones confiables para atraer inversión y fomentar el crecimiento.
El Neoinstitucionalismo es una teoría económica que resalta la importancia de las instituciones —entendidas como las reglas formales e informales que regulan la interacción social, política y económica— en el desarrollo de los países. En el caso de las reformas planteadas por Julio Velarde durante CADE Ejecutivos 2024, esta teoría cobra relevancia porque subraya que instituciones sólidas, transparentes y confiables son fundamentales para generar un entorno que atraiga inversiones, fomente el crecimiento económico y fortalezca la democracia. Velarde destacó que problemas como la inestabilidad política y los excesivos requisitos para la inversión han afectado la confianza de los empresarios y ciudadanos, limitando el potencial de crecimiento económico del Perú.
Según el Neoinstitucionalismo, el progreso económico no depende únicamente de factores de mercado, como la oferta y la demanda, sino también de la calidad de las instituciones que regulan la actividad económica y política. Al proponer reformas estructurales en áreas como educación, justicia e inversión pública, Velarde apunta a mejorar el entorno institucional para fomentar un crecimiento más inclusivo y sostenible. Esto está alineado con la teoría, ya que instituciones más confiables no solo generan confianza entre los inversionistas, sino que también promueven un desarrollo equitativo al garantizar que las reglas del juego sean claras, justas y aplicadas de manera consistente.
Democracia y estándares GRI: un enfoque integrado
Julio Velarde subrayó que el progreso económico no puede separarse de la democracia. Un entorno político estable y unas instituciones confiables no solo aseguran el crecimiento económico, sino que también fortalecen la cohesión social. Este enfoque cumple con el estándar GRI 102-18 (Gobernanza), al promover la transparencia y una gestión inclusiva que fomente la confianza tanto de los ciudadanos como de los inversionistas.
El estándar GRI 102-18 (Gobernanza) establece la importancia de estructuras de gobierno sólidas y transparentes dentro de las organizaciones, lo que incluye roles, responsabilidades y procesos de toma de decisiones claros. En el caso de las reformas planteadas por Julio Velarde, este estándar se refleja en la necesidad de fortalecer las instituciones del Estado y garantizar que las decisiones políticas y económicas sean transparentes y efectivas. Una gobernanza sólida impulsa la confianza tanto de los ciudadanos como de los inversionistas, lo que es esencial para atraer capital privado, generar empleo y promover el desarrollo sostenible en el país.
Aplicar este estándar en el contexto peruano significa garantizar que las reformas estructurales —como las mejoras en el sistema judicial, la educación y la inversión pública— cuenten con procesos claros y responsables. Además, la gobernanza efectiva fomenta la descentralización económica al asegurar que las inversiones lleguen a las regiones de manera equitativa y eficiente. Esto no solo reduce las brechas de desigualdad, sino que también fortalece la democracia, al hacer que las instituciones sean más inclusivas y representativas, promoviendo un crecimiento económico que beneficie a toda la sociedad.
Asimismo, Velarde destacó que las reformas estructurales son esenciales para garantizar un crecimiento equitativo. La descentralización de las inversiones y la mejora de los servicios públicos pueden cerrar las brechas de desigualdad, fortaleciendo la legitimidad de las instituciones democráticas en todo el país.


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