Arista: «Este es un déficit fiscal alto, no es sostenible»

En las últimas declaraciones del ministro de Economía y Finanzas, José Arista, se abordó un tema crucial para la estabilidad económica de Perú: el déficit fiscal. A pesar de los esfuerzos por impulsar la actividad económica y mejorar las cifras de crecimiento, el ministro reconoció que el déficit fiscal del país, que se encuentra entre el 3.5% y el 3.7% del Producto Bruto Interno (PBI), es alto y no es sostenible en el largo plazo. Este reconocimiento subraya la necesidad urgente de trabajar en una gestión fiscal más equilibrada para evitar que el país enfrente consecuencias negativas que afecten tanto a la economía como a los negocios.

El déficit fiscal es la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado. Cuando un gobierno gasta más de lo que ingresa, recurre al endeudamiento o a la emisión de dinero para cubrir ese desfase. En el caso del Perú, este déficit ha sido un tema de preocupación, ya que ha estado financiado en parte por el endeudamiento público. A pesar de la solidez económica que mantiene el país, la alta dependencia de los recursos externos para cubrir el déficit puede generar vulnerabilidad frente a cambios en las condiciones internacionales, como aumentos en las tasas de interés o fluctuaciones en los precios de los commodities.

Para las empresas, este déficit fiscal puede traducirse en una mayor presión sobre los impuestos y, en el peor de los casos, en un aumento de las tasas de interés, lo que encarecería los créditos para financiar nuevos proyectos. Por ejemplo, una pyme que busca financiar su expansión podría ver aumentados sus costos de endeudamiento si el gobierno no logra reducir el déficit y la deuda sigue creciendo. Esto afectaría su capacidad de inversión y crecimiento.

«Este es un déficit alto, no es sostenible», Arista

La Necesidad de Aumentar la Recaudación Tributaria

Una de las principales causas del déficit fiscal es la baja recaudación tributaria en Perú, que se encuentra por debajo de la media de los países de la región. A pesar de los esfuerzos por mejorar la fiscalización y aumentar los ingresos del Estado, el gobierno sigue enfrentando dificultades para lograr una mayor eficiencia en la recolección de impuestos. Para que Perú logre reducir su déficit fiscal de manera sostenible, es necesario mejorar la recaudación, así como optimizar el gasto público.

El ministro Arista reconoció que, a pesar de los esfuerzos en el área fiscal, el déficit sigue siendo elevado y no es sostenible a largo plazo. Si el gobierno no toma medidas para reducir este déficit, es probable que la economía peruana enfrente desafíos en el futuro, como un aumento en la deuda pública o una menor capacidad para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo.

Impacto en el Mercado Empresarial

Para los empresarios, un déficit fiscal elevado significa incertidumbre en el mediano y largo plazo. Si el gobierno no actúa rápidamente para corregir la situación, las empresas podrían enfrentar una mayor volatilidad económica, con posibles efectos negativos en el tipo de cambio y la inflación. La estabilidad fiscal es uno de los pilares más importantes para atraer inversión privada, ya que los inversionistas buscan países con políticas fiscales responsables y previsibles.

Como ejemplo, si un inversor extranjero está considerando ingresar al mercado peruano, su decisión dependerá de la confianza en la economía del país. Un déficit fiscal elevado podría generar desconfianza y disuadir la inversión, afectando tanto a las grandes empresas como a los emprendedores locales. Sin una reducción significativa del déficit, las empresas enfrentan mayores riesgos, lo que podría traducirse en una menor competitividad y crecimiento.

El reconocimiento del ministro Arista sobre el déficit fiscal elevado es un llamado de atención para la economía peruana. Aunque el país ha logrado un crecimiento positivo en el 2024, la sostenibilidad de este crecimiento depende de la capacidad del gobierno para reducir el déficit fiscal y mejorar la gestión de los recursos públicos. Las empresas deben estar atentas a estos cambios, ya que un déficit fiscal elevado puede afectar la estabilidad económica, la inversión y el acceso a financiamiento. La tarea pendiente es clara: mejorar la recaudación tributaria y optimizar el gasto para garantizar un futuro económico estable y próspero para todos.

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