En un acto que combina solidaridad, alegría y compromiso social, la cadena de entretenimiento familiar Happyland y la organización sin fines de lucro Proyectos de Amor ofrecieron una jornada inolvidable a 21 niños en etapas avanzadas de cáncer. Bajo el programa “Momentos Mágicos”, estas organizaciones lograron que los pequeños y sus familias disfrutaran de un día lleno de juegos y sonrisas en el local de Happyland del Jockey Plaza.
La experiencia incluyó acceso ilimitado a las atracciones del parque, una comida especial en el restaurante Daytona, espectáculos y regalos sorpresa. Este evento no solo regaló momentos de felicidad, sino que también demostró cómo las alianzas entre empresas y organizaciones pueden generar un impacto económico y social significativo.
El poder económico del juego y su impacto emocional
El programa “Momentos Mágicos” no solo beneficia a los niños, sino que también crea un círculo virtuoso en la economía. Los ingresos generados por empresas como Happyland se reinvierten en iniciativas sociales que fortalecen la cohesión comunitaria y el bienestar emocional de las familias. Según Nancy Solís, Gerente Comercial de Happyland en Perú:
“Sabemos que el juego es más que entretenimiento; es una fuente de energía y salud emocional. Nuestra meta es crear recuerdos que trasciendan y contribuyan al bienestar de quienes más lo necesitan.”
Este enfoque resalta cómo las empresas que invierten en responsabilidad social empresarial (RSE) no solo fortalecen su marca, sino que también contribuyen a la economía local y al desarrollo sostenible.
Cómo las iniciativas solidarias fortalecen la democracia
La participación de entidades privadas y sin fines de lucro en proyectos de alto impacto como este refuerza los valores democráticos al promover la inclusión social y garantizar que más sectores de la población tengan acceso a oportunidades de desarrollo personal. Proyectos como “Momentos Mágicos” fomentan la equidad y el acceso a derechos fundamentales, como la recreación y el bienestar.
Además, esta colaboración también contribuye a los estándares del Global Reporting Initiative (GRI), específicamente al estándar GRI 413-1 sobre operaciones con comunidades locales. Happyland y Proyectos de Amor generan un impacto positivo al integrar acciones comunitarias en sus modelos de negocio, promoviendo un desarrollo equilibrado y sostenible.
Recomendaciones prácticas para replicar este impacto
- Empresas: Incorporar programas de RSE enfocados en bienestar social.
- Organizaciones sin fines de lucro: Establecer alianzas estratégicas con el sector privado.
- Ciudadanos: Participar y apoyar estas iniciativas, difundiendo sus beneficios.
Estas acciones no solo fortalecen el tejido social, sino que también generan un impacto económico tangible al incentivar el consumo responsable y mejorar la percepción de las marcas.
Reflexión final y llamado a la acción
En un mundo donde los desafíos económicos y sociales están interconectados, iniciativas como estas nos recuerdan que la solidaridad puede ser una fuerza transformadora. ¿Qué podríamos lograr si más empresas y organizaciones se unieran para cambiar vidas?
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