Nueva arquitectura social debe ser multilateral y basada en principios de equidad

El Informe sobre Desarrollo Humano 2023/2024 también presenta una visión positiva en medio de los desafíos globales, sugiriendo que es posible salir del estancamiento mediante una cooperación global más inclusiva y orientada hacia el bienestar común. El informe aboga por una reconfiguración de la cooperación internacional a través de la creación de una «arquitectura de bienes públicos globales», un sistema que no solo beneficie a los países más ricos, sino que también tenga en cuenta las necesidades de los países más pobres y vulnerables.

Para que esta cooperación sea efectiva, el informe sugiere que debe centrarse en objetivos compartidos, como la mitigación del cambio climático, la mejora de la salud pública y la erradicación de la pobreza, que beneficien a toda la humanidad. Esta nueva arquitectura debe ser multilateral y basada en principios de equidad, donde todos los países tengan voz y participación, especialmente aquellos que históricamente han sido infrarrepresentados en la toma de decisiones globales.

El informe también hace hincapié en la necesidad de reducir las «brechas de capacidad de actuación» que limitan la capacidad de las personas para influir en las decisiones que afectan sus vidas. En muchos países, las personas sienten que no tienen control sobre su futuro y que sus voces no son escuchadas en los sistemas políticos.

Para abordar esto, el informe propone un enfoque centrado en las personas, con instituciones más inclusivas y orientadas al futuro, que promuevan la cooperación y la toma de decisiones colectivas. Esto implica distribuir equitativamente el poder y los recursos para que todos los miembros de la sociedad puedan participar plenamente en el proceso de desarrollo.

El informe concluye que, a pesar de los desafíos, hay razones para la esperanza. Los avances en áreas como la energía limpia, las vacunas y la cooperación en salud pública demuestran que, cuando los países trabajan juntos, es posible superar las dificultades globales. Sin embargo, esto requiere un cambio de mentalidad, donde se prioricen los intereses comunes por encima de los intereses nacionales y donde se construyan narrativas cooperativas que fomenten la confianza y la solidaridad entre los países. Solo a través de un esfuerzo colectivo será posible avanzar hacia un futuro más sostenible y justo para todos.

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