📢 La economía peruana enfrenta un desafío estructural: su crecimiento potencial ha caído a niveles históricamente bajos, y su fuerte dependencia de los productos básicos ha hecho que su desempeño sea volátil. Según el Banco Mundial, el país experimentó su pico de crecimiento en 2007 con un 9,1 %, pero desde entonces ha registrado 16 años de desaceleración. Para 2023-2027, las estimaciones indican que el crecimiento potencial apenas alcanzará un 2,6 %, muy por debajo de lo necesario para cerrar brechas sociales y generar empleo de calidad.
El problema radica en la falta de diversificación productiva. A pesar del auge de las exportaciones agrícolas, el 55,7 % de las exportaciones peruanas sigue dependiendo de la minería, lo que limita la capacidad del país para sostener un crecimiento estable. Mientras que sectores estratégicos como la manufactura han perdido competitividad, la concentración en productos primarios impide la sofisticación del aparato exportador. Las cifras son contundentes: las exportaciones de contenido tecnológico representan apenas el 10 % del total, un nivel inferior al de Colombia y equivalente al de Chile.
El alto costo de producir en Perú: un freno para la diversificación
A pesar de su riqueza en minerales, Perú no ha logrado convertirse en un hub industrial. Las razones son claras: los costos operativos son elevados, las regulaciones complejas y la mano de obra es cara en relación con la productividad. El costo de la mano de obra asalariada en el país equivale al 70 % del salario promedio, uno de los más altos del mundo. Además, la burocracia, la deficiente infraestructura y la lejanía de los grandes centros industriales como EE.UU., Europa y Asia dificultan su inserción en cadenas de valor globales.
La manufactura peruana, que en los años 90 tenía un mayor peso en la economía, ha ido perdiendo participación en el PIB y en el empleo. El sector textil es un claro ejemplo de este retroceso: pasó de tener una ventaja competitiva por encima del promedio mundial a quedar rezagado en la última década. Mientras otros países han impulsado su industria con políticas de innovación y acceso a financiamiento, Perú se ha quedado atrás, con altos costos de transacción que limitan la expansión de sus empresas.

¿Cómo romper la dependencia de los commodities?
El futuro de la economía peruana dependerá de su capacidad para diversificarse y aumentar la productividad en sectores estratégicos. Para ello, se requieren acciones urgentes:
- Reducir los costos operativos: flexibilizar regulaciones laborales y simplificar la carga tributaria para atraer inversiones en manufactura y tecnología.
- Fomentar la innovación: elevar la inversión en investigación y desarrollo, que actualmente es del 0,1 % del PIB, muy por debajo del promedio latinoamericano del 0,7 %.
- Mejorar la infraestructura y la conectividad: garantizar condiciones logísticas más competitivas para que el país pueda insertarse en cadenas de valor globales.
- Aprovechar el boom de la transición energética: potenciar la industrialización de los minerales estratégicos, en lugar de solo exportarlos como materia prima.
Perú tiene los recursos para dar el salto, pero sin reformas estructurales seguirá atrapado en la volatilidad de los precios de los productos básicos. La diversificación económica no es una opción, sino una necesidad si el país quiere recuperar tasas de crecimiento sostenidas y mejorar el bienestar de su población.


Deja un comentario