📢 El mundo empresarial ya no opera en terreno firme. Un nuevo ciclo político, el avance acelerado de la inteligencia artificial, cambios demográficos y un entorno digital fragmentado están redefiniendo la manera en que se toman decisiones estratégicas. Así lo advierte el más reciente informe de LLYC, que presenta un mapa de riesgos y oportunidades para directivos y responsables de áreas clave como finanzas, talento, sostenibilidad y marketing.
La firma destaca que el 2024 fue un “superciclo electoral” con 1.600 millones de personas votando en distintas partes del mundo, lo que ha dado lugar a un cambio radical en gobiernos y, con ello, en las reglas del juego económico. “Estamos ante un permacambio: una inestabilidad permanente que exige nuevas habilidades para anticiparse y adaptarse”, explicó María Esteve, socia de LLYC.
Entre los ejes más relevantes del estudio se encuentra el impacto inminente de la inteligencia artificial. Con inversiones globales que superan los once billones de dólares, la IA se perfila como la base de la próxima revolución industrial. “No es una moda, es la infraestructura de los próximos diez años”, afirma Miguel Lucas, director global de innovación en LLYC.
Pero el informe también pone el foco en un retroceso preocupante en políticas DEI (diversidad, equidad e inclusión) y ESG (sostenibilidad), que en algunos países están siendo abandonadas. Frente a esto, Luisa García, CEO global de Corporate Affairs en LLYC, advierte que estos valores son estratégicos, no modas pasajeras: “Avanzar requiere liderazgo y visión de largo plazo”.
Otros desafíos destacados son la creciente desinformación en redes sociales, la aceleración normativa —especialmente en Europa y América Latina—, y el avance de la Generación Z como fuerza laboral y de consumo, al mismo tiempo que la población adulta mayor se convierte en un segmento económico clave.
Finalmente, el informe de LLYC señala un fenómeno global: la bi-globalidad. Estados Unidos y China consolidan bloques de poder económico, lo que obliga a los países y empresas a repensar sus estrategias comerciales, inversiones y cadenas de suministro.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS
Transformación: El 2025 marca el inicio de un “permacambio” global con implicancias políticas, tecnológicas y culturales.
Innovación: La inteligencia artificial dejará de ser una promesa y se convertirá en la infraestructura del nuevo modelo económico.
Retroceso: Algunas empresas abandonan valores clave como DEI y ESG pese a su relevancia estratégica.
Fragmentación: La desinformación domina las redes y las decisiones ya no se toman con certezas.
Tensión global: El mundo se divide en dos bloques liderados por EE. UU. y China, afectando comercio e inversión.


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