📢 Una nueva propuesta del expresidente Donald Trump amenaza con reescribir las reglas del juego para Hollywood y la industria publicitaria. Durante el fin de semana, Trump anunció en Truth Social su intención de imponer un arancel del 100% a las películas producidas en el extranjero por estudios estadounidenses. La medida busca, según sus palabras, “traer de vuelta” la industria cinematográfica al país, pero su implementación plantea más dudas que certezas en un sector que ya enfrenta presiones globales.
El problema central es conceptual: ¿cómo se aplica un arancel a una película? A diferencia del acero o los automóviles, los filmes no se despachan en contenedores físicos. ¿Se gravaría la taquilla de un filme «importado»? ¿Los derechos de streaming? ¿El gasto de producción en el exterior? La falta de claridad podría paralizar proyectos internacionales y elevar los costos en una industria donde rodar fuera del país es clave para reducir gastos, sobre todo en franquicias multimillonarias como Mission: Impossible o Minecraft: The Movie.
El impacto va más allá del cine. La medida podría alterar el mercado de los comerciales, valorado en US$ 8.600 millones en EE. UU. Muchos anuncios de marcas globales se filman fuera del país aprovechando incentivos fiscales, mano de obra calificada y locaciones especializadas. Una lectura amplia de esta propuesta podría generar más trámites burocráticos, costos operativos elevados y represalias por parte de otros países.
Paradójicamente, la industria cinematográfica estadounidense presenta una balanza comercial positiva: en 2023 exportó tres veces más contenido del que importó, con un superávit de US$ 15.300 millones. Los diez filmes más taquilleros del año fueron producciones estadounidenses. Afectar la cadena global de producción —en lugar de hacerla más competitiva— podría acarrear consecuencias comerciales imprevistas, justo cuando plataformas como Disney+, Netflix y Amazon están invirtiendo agresivamente en audiencias internacionales.
Además, la propuesta no viene acompañada de nuevos incentivos federales que hagan más atractivo producir dentro del país. En su lugar, castiga con aranceles a quienes optan por filmar en destinos como Canadá o Reino Unido, donde los costos son menores. Irónicamente, aliados del propio Trump, como Jon Voight, habrían pasado el fin de semana en Mar-a-Lago pidiendo incentivos y no sanciones.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS
- Ambigüedad: No está claro qué parte del proceso fílmico sería gravada: taquilla, derechos o gastos de producción.
- Industria cruzada: La publicidad también se vería afectada por el alza en costos de rodajes globales.
- Riesgo comercial: La industria del cine estadounidense exporta más de lo que importa; podría haber represalias.
- Sin incentivos: No hay nuevas propuestas fiscales federales, solo castigos a la producción externa.
- Impacto global: Disney, Netflix y Amazon podrían ver afectadas sus estrategias internacionales por la tensión comercial.


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