📢 Según el último informe de IPSOS, el 21% de la población peruana pertenece a la Generación Z y el 41% de ellos ya forma parte activa del mercado laboral. Esta presencia creciente está transformando las reglas del juego para las empresas en el país, que ahora enfrentan el desafío de atraer y retener talento joven que exige propósito, flexibilidad y coherencia.
Para Claudia Chianese, profesora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School, esta generación valora entornos inclusivos, líderes éticos e inspiradores, y espacios de trabajo donde el aprendizaje constante no sea una opción, sino la base. A diferencia de los millennials, los centennials son más pragmáticos, nativos digitales y menos tolerantes con las incongruencias empresariales.
Aunque el salario justo sigue siendo un factor importante, ya no es el único criterio para quedarse en una empresa. La Generación Z prioriza la flexibilidad laboral, el equilibrio vida-trabajo, el desarrollo personal y el propósito social de la organización. Quieren empleos que les permitan crecer, mantener su salud mental y tener un impacto positivo en el mundo.
La especialista advierte que los modelos de liderazgo tradicionales no calzan con esta generación. Los jefes autoritarios o distantes están fuera de lugar. En cambio, los Z buscan líderes cercanos, empáticos y coherentes con los valores que promueven.
Ante este panorama, las empresas que no se adapten corren el riesgo de quedar fuera del radar de los nuevos talentos. Escuchar, adaptarse y construir culturas más humanas será clave para mantenerse competitivos en un mercado laboral donde los jóvenes ya no esperan, actúan.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS
Adaptarse o quedar atrás: Escuchar a esta generación es clave para la competitividad y la sostenibilidad empresarial.
Presencia creciente: El 21% de la población peruana pertenece a la Generación Z, y el 41% ya trabaja.
Cambio de prioridades: El sueldo importa, pero también la flexibilidad, el propósito y el desarrollo personal.
Nuevo liderazgo: Prefieren líderes inspiradores, éticos y cercanos, no jerarquías rígidas ni control excesivo.
Riesgo de fuga: Si no encuentran retos ni coherencia, no dudan en dejar la empresa.


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