📢 ¿Y si el niño que alguna vez bailó para hacerte sonreír, ahora necesita de ti para hacer historia? Tilín, el pequeño que conquistó corazones con un video viral, hoy tiene 12 años y ha logrado lo que muchos soñamos: convertir su talento en una oportunidad real. Se ha convertido en un danzante de tijeras profesional, portando no solo un traje tradicional andino, sino también una causa que conecta con nuestra identidad, economía y cultura.
Luis Ángel Carrasco —conocido por todos como Tilín— ha sido invitado a representar al Perú en Colombia junto al grupo “Galas de Oro”. Pero su historia, además de inspiradora, es un llamado a mirar cómo el arte, cuando se cultiva desde la niñez, también puede ser un motor económico. Hoy, Tilín busca apoyo para financiar sus pasajes. No es solo un viaje: es la oportunidad de mostrar al mundo una danza declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y de demostrar que la cultura también puede generar empleo, ingresos y orgullo nacional.
Este es un ejemplo concreto de cómo la economía creativa —ese conjunto de actividades que se basan en el talento, la herencia cultural y la innovación— puede cambiar vidas. En un país como el Perú, donde la informalidad domina y el acceso a oportunidades es desigual, las industrias culturales y creativas representan una vía real de desarrollo. Pero necesitan ser sostenidas no solo con aplausos, sino con financiamiento, políticas públicas y decisiones de consumo que valoren lo nuestro.
La historia de Tilín nos recuerda que detrás de cada danza tradicional, de cada canción en quechua, hay comunidades enteras que sobreviven gracias a ferias, talleres, pasacalles y festivales. Cuando se cancelan, cuando se ignoran, cuando no se financian, también se apaga una fuente de ingreso y de dignidad. Por eso es tan importante no solo celebrar el logro de este joven artista, sino también entender que apoyar su viaje a Colombia es apostar por un modelo de economía con raíces y futuro.
Mientras algunos se preguntan si la cultura “vende”, la respuesta la está dando un niño que alguna vez bailó por alegría, y que hoy baila por su país. Tilín no solo honra a sus ancestros: también abre camino para otros niños como él, que sueñan con vivir de su arte sin abandonar su identidad.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS
- ECONOMÍA CREATIVA: Las industrias culturales pueden generar empleos, ingresos y turismo, sobre todo en regiones donde otras economías no llegan.
- APOYO DIRECTO: Ayudar a Tilín con sus pasajes no es caridad, es inversión en talento, identidad y desarrollo descentralizado.
- IDENTIDAD CON VALOR: La danza de las tijeras no es solo arte, es un legado que fortalece el tejido social y económico de comunidades andinas.
- VIRALIDAD CON PROPÓSITO: Lo que empezó como un video tierno se transformó en un símbolo del poder de las redes para impulsar carreras y causas.
- CULTURA ES ECONOMÍA: Cada sol invertido en cultura retorna en autoestima, turismo, empleo y representación internacional.


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