📉 El déficit sigue alto: el Estado recauda más pero también gasta más

📢 ¿Por qué, si la economía empieza a mejorar, el Estado sigue ajustado con el cinturón? Aunque la recaudación tributaria en Perú creció 20% en marzo, el déficit fiscal sigue en niveles preocupantes: al cierre del primer trimestre del 2025, equivale al 3.4% del PBI. Y eso, aunque suene lejano, afecta de manera directa al presupuesto público, los servicios esenciales y, sobre todo, al bolsillo ciudadano.

Según el BCP, este es el menor nivel del déficit en un año, pero no es motivo para celebrar. El gasto público también aumentó: 9.8% más en marzo, con alzas significativas en sueldos (+15.5%) y compra de bienes y servicios (+12%). Es decir, el Estado está recaudando más, pero también está gastando más, lo que mantiene el equilibrio fiscal en una zona de riesgo.

El aumento en la recaudación se explica principalmente por el crecimiento del impuesto a la renta (+28%), impulsado por una recuperación económica y buenos precios de exportación en el 2024. El IGV interno también subió 9%. Sin embargo, este buen momento puede ser temporal si no se acompaña de una gestión prudente del gasto.

Y aquí está el problema de fondo: mientras hace una década se pagaba solo 1% del PBI en intereses de deuda, hoy esa cifra se acerca al 2%. Además, la deuda pública neta pasó de 3% del PBI en 2014 a 24% en 2024. El colchón del Fondo de Estabilización Fiscal también se ha adelgazado, cayendo de 4.5% a solo 1.1% del PBI en el mismo periodo. En otras palabras, hay menos espacio para afrontar emergencias.

Para empeorar el panorama, el Consejo Fiscal alertó sobre leyes recientes aprobadas por el Congreso que podrían reducir los ingresos del Estado y aumentar el gasto sin una fuente clara de financiamiento. Esa combinación podría erosionar aún más las fortalezas fiscales que durante años mantuvieron al Perú como un país solvente.

🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS:

  1. DÉFICIT ELEVADO: A marzo del 2025, el déficit fiscal anualizado equivale al 3.4% del PBI, lo que limita la capacidad del Estado para invertir o enfrentar emergencias.
  2. MÁS INGRESOS, PERO TAMBIÉN MÁS GASTO: Aunque la recaudación creció 20%, el gasto no financiero del gobierno también subió 9.8%, presionando el balance fiscal.
  3. DEUDA CRECIENTE: En una década, la deuda pública neta pasó de 3% a 24% del PBI, lo que implica mayores pagos por intereses y menos recursos para otros fines.
  4. COLCHÓN REDUCIDO: El Fondo de Estabilización Fiscal cayó de 4.5% a 1.1% del PBI, reduciendo la capacidad del país para enfrentar shocks económicos.
  5. RIESGOS POLÍTICOS: Nuevas leyes que reducen ingresos o aumentan gastos sin respaldo fiscal pueden debilitar aún más la sostenibilidad económica del país.

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