📢 ¿Sabías que hay regiones donde el dinero del Estado ya está aprobado pero no se gasta? Eso significa obras paralizadas, postas sin insumos y programas que no arrancan. Mientras las familias ajustan su presupuesto para cubrir lo esencial, el Estado tiene el dinero, pero no siempre logra convertirlo en beneficios concretos. Hasta mayo de 2025, la ejecución del gasto no financiero en el Perú alcanzó los S/ 81,504 millones, pero la velocidad con la que se usa ese dinero varía —y mucho— entre gobiernos nacional, regionales y locales.
El gasto público se incrementó en S/ 4,607 millones en comparación con el mismo periodo de 2024. El motor del aumento fue el Gobierno Nacional, que ejecutó S/ 2,934 millones adicionales, mientras que los Gobiernos Regionales (GR) aumentaron en S/ 2,172 millones. Sin embargo, hay una señal de alerta: los Gobiernos Locales (GL) gastaron S/ 499 millones menos que el año pasado. Esto quiere decir que muchos municipios tienen recursos, pero no logran convertirlos en obras, servicios o empleo local.
Las diferencias entre regiones también son marcadas. Junín fue la región con mayor incremento de ejecución (S/ 139 millones más), seguido por San Martín y Huánuco. En cambio, Lima Metropolitana redujo su ejecución en S/ 485 millones, seguida de Arequipa, Loreto, Cusco y Piura. Estas cifras reflejan una realidad desigual: mientras unas regiones avanzan con proyectos e infraestructura, otras se quedan atrás por trabas burocráticas o mala gestión.
Por sectores, Educación lideró el gasto con S/ 18,250 millones ejecutados hasta mayo, un crecimiento de 6.6%. Le siguieron Transportes con S/ 7,774 millones, y Salud con S/ 6,680 millones, este último con un aumento de S/ 344 millones respecto a 2024. Esto impacta directamente en colegios, carreteras y centros de salud, claves para el bienestar y productividad de millones de peruanos.
A nivel agregado, la tasa de ejecución presupuestal es de 34,7%, un crecimiento modesto frente al 32,9% del mismo periodo en 2024. A este ritmo, muchas partidas corren el riesgo de no ejecutarse en su totalidad antes de diciembre, lo que implicaría no solo subejecución, sino también pérdida de oportunidades para mejorar la calidad de vida en todo el país.
Desde un enfoque económico, este fenómeno se traduce en un problema de eficiencia en el gasto público. La teoría nos recuerda que no basta con asignar presupuesto (input), sino que se debe evaluar su impacto real (output). Cuando el dinero no se ejecuta, se frena la demanda agregada local, se ralentiza el empleo y se debilita la confianza ciudadana en el Estado como motor de desarrollo.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS:
- S/. 81 MIL MILLONES: Es el monto ejecutado en gasto no financiero hasta mayo. Aunque es más que en 2024, aún hay sectores que no aceleran su gasto.
- GOBIERNOS LOCALES RETROCEDEN: Disminuyeron su ejecución en S/ 499 millones. Esto frena la inversión en obras pequeñas pero clave para comunidades.
- EDUCACIÓN LIDERA: Con S/ 18,250 millones ejecutados, el sector educación encabeza el gasto. Impacta directamente en infraestructura escolar y contratación docente.
- DESIGUALDAD REGIONAL: Lima, Arequipa, Loreto y Cusco retroceden en gasto, mientras Junín, Huánuco y San Martín avanzan. La brecha se amplía.
- RIESGO DE SUBEJECUCIÓN: Si no se acelera el gasto, el Estado podría cerrar el año con miles de millones sin ejecutar, afectando empleo, servicios y confianza ciudadana.


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