📢 Pedro no tiene un parque de diversiones, pero sí un carrito de dulces frente al colegio de su barrio. No viste de ratón ni tiene fuegos artificiales, pero sabe lo que es alegrar una tarde con algodón de azúcar. Lo que Pedro aún no sabe es que su pequeño negocio puede transformarse en algo mucho más grande… como ya lo hizo Disneyland, que pasó de entretener a impulsar economías enteras.
En California, el Disneyland Resort es mucho más que un parque temático: es un ecosistema económico que movió más de US$16,000 millones solo en 2023. Eso no solo significa entradas vendidas. Significa empleos, impuestos para servicios públicos, oportunidades para proveedores, familias que viven con dignidad. Solo ese año, Disney generó US$1,300 millones en impuestos estatales y locales, y US$194 millones fueron pagados directamente por el parque al municipio de Anaheim. Esa cifra representa casi el 60% del presupuesto total de la ciudad.
Detrás de ese número hay personas como Pedro. Porque Disney no trabaja solo con grandes marcas: apoya a miles de pequeños negocios locales en California, desde panaderías hasta imprentas, desde carpinteros hasta músicos. En total, se estima que el parque sostiene más de 102,000 empleos directos e indirectos. En el condado de Orange, 1 de cada 20 puestos de trabajo está vinculado a la cadena de valor del parque. Es decir, un parque que sí da vueltas, pero a la economía.
Y no se queda quieto. Disney ha anunciado una inversión de US$1,900 millones hasta 2034 en nuevas atracciones, incluyendo una inspirada en Coco, que rinde homenaje a la cultura latinoamericana y al valor de la familia. Esta apuesta no es solo expansión: es visión de largo plazo, generación de empleo futuro y fidelización del público a través de la identidad.
¿Y sus trabajadores? No solo ganan bien (el 96% recibe más de US$22 por hora), sino que acceden a salud, educación, apoyo financiero y desarrollo profesional. Hay un centro de atención integral exclusivo para ellos, y más de 23,000 personas ya se han beneficiado de estos servicios. Además, más de 3,100 empleados están estudiando gratis gracias a Disney Aspire, su programa de formación. No es caridad: es creer que un buen empleo también educa, cuida y transforma.
Volvamos a Pedro. Él empieza sus días a las 5 a. m., hierve el azúcar y prepara los conos de papel. Le gustaría contratar a su sobrino, pero no sabe si puede crecer más. Le cuesta conseguir un permiso municipal, y no hay un programa que lo apoye. Pero si alguien le dijera que su negocio, con apoyo y visión, puede sostener a cinco familias, pagar tributos que beneficien a su barrio, y quizás inspirar a otros emprendedores, él no lo dudaría.
La historia de Disneyland no es solo sobre castillos y fantasía. Es una lección empresarial para cada persona que quiere crecer con su comunidad. Es una prueba viva de que cuando un negocio pone a la gente en el centro, la economía se vuelve un círculo virtuoso: uno que empieza pequeño, pero puede cambiar ciudades.
🧠 NO PIERDA DE VISTA ESTOS DATOS
- RECAUDACIÓN: US$1,300 millones en impuestos generados por el ecosistema Disney en 2023. Cuando el negocio formal crece, también lo hacen los servicios públicos como salud, escuelas y seguridad.
- INVERSIÓN A FUTURO: US$1,900 millones comprometidos hasta 2034 para nuevas atracciones. Apostar por crecer con visión de largo plazo permite generar empleo sostenido y fidelizar a los clientes.
- EMPLEO EN RED: 102,000 puestos de trabajo dependen directa o indirectamente de Disneyland. Todo negocio exitoso moviliza otros, desde proveedores hasta emprendedores aliados.
- SUELDO DIGNO: 96% de los trabajadores gana más de US$22 por hora. Remunerar con justicia genera lealtad, productividad y mejora la economía local.
- BIENESTAR INTEGRAL: 23,000 empleados acceden a servicios de salud, finanzas y educación interna. Un modelo de trabajo que cuida a las personas genera mejores resultados a largo plazo.


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